












2025
Somos el n de nosotros mismos,
la permanencia en el mundo,
la realidad del cuerpo ensimismado en el tiempo.
Dormir eternamente en nuestra elipse
sumido entre vientos azules
y verdes grises,
de tierra en la tierra.
Se oscurece el camino
de vuelta a otra sombra,
sin apenas ya sonido y voluntad.
Creo
que nadie vuelve herido de la quietud,
ni recorre otra vez el camino
que nos lleve al tumulto,
a las estrellas.
Eduardo Lastres